Abandona la Clorpromazina y el acido valproico,
arde en tus demonios, abre tu cerebro a las voces que se ocultan en ti,
a las voces de Dios,
a las luces del sendero definitivo,
del cual no regresarás,
Nunca.
a las voces de Dios,
a las luces del sendero definitivo,
del cual no regresarás,
Nunca.
